¿Quieres adelgazar? No elimines el pan de tu dieta

 Todavía existe la falsa creencia de que el pan está relacionado con l aumento de peso. Pero el pan no sólo no engorda; sino que, según los expertos, está demostrado que, consumido a diario, favorece la pérdida de peso; ya que apenas contiene grasa y, sin embargo, sí aporta muchísimos nutrientes esenciales para nuestra salud. ¿Acaso no ha sido siempre el pilar fundamental de la dieta mediterránea?

Comemos menos pan del recomendado

Y, sin embargo y a pesar de su importancia, el consumo de pan en España está muy por debajo de los 220-250 gramos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS); exactamente, unos 150 por persona –y en descenso-, según datos de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB).

El motivo es que muchas personas deciden excluir o reducir el pan de su dieta, fundamentalmente, porque creen que con ello conseguirán mantener los kilos a raya. Algo con lo que los expertos en nutrición no están para nada de acuerdo. “La forma más saludable de perder peso es con una dieta hipocalórica, variada y equilibrada, con la cantidad adecuada de hidratos de carbono y grasas, reduciendo las raciones, pero manteniendo las proporciones y acompañada de actividad física”, explica Carolina Muro, directora de la Unidad de Nutrición de FIAB.

Poder saciante

De hecho, varios trabajos de gran solidez, como el coordinado por la doctora Carmen Gómez Candela para la campaña Pan Cada Día, y en la que se analiza la influencia del pan en dietas de adelgazamiento hipocalóricas, corroboran cómo las dietas con mayor éxito son aquellas en las que se incluye la ración de pan recomendada. Así, describen cómo, durante el estudio, las personas sometidas a dietas sin pan eran más proclives a saltársela, ya que su consumo aumenta la sensación de saciedad y, por tanto, ayuda en la pérdida de peso –más aún si se trata de pan integral-. Por ello, los expertos insisten en la importancia de que, tanto el pan como los cereales, formen parte de la dieta habitual tanto de la población sana como con exceso de peso.

Aliado contra la obesidad infantil

También las cifras hablan en el caso de la obesidad infantil, según recoge el estudio Hábitos alimentarios, ingesta de energía y nutrientes y padecimiento de sobrepeso/obesidad en escolares españoles, donde se confirma que los niños que comen más pan presentan menos problemas de peso; al tiempo que se aportan nutrientes esenciales para su desarrollo como más cantidad de vitamina B1 y yodo (importantes para el funcionamiento del sistema nervioso), más ácido fólico (ayuda a la protección cardiovascular y mejora la función mental) o más zinc (para reforzar el sistema inmunitario).

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Evitar que el pan se vuelva piedra

¿Cuántas han sido las veces que el pan se ha convertido en un problema por estar demasiado duro a la hora de comer?¿Cuántas veces habremos tenido que meter el pan al horno en un intento de ablandarlo? ¿Cuántas veces habremos intentado salvar partes del pan para poder tener algo que acompañar a la comida? Pues resulta que manteniendo el grado óptimo de humedad, el pan puede conservarse fresco durante varios días. Estas son las claves para conseguirlo:

Seleccionar un buen tipo de pan

Poco no es sinónimo de barato. Por lo tanto, no pensemos que por comprar una barra de pan más económica estaremos ahorrándonos algun dinerillo. Lo cierto es que los panes baratos harán que tiremos más pan, ya que los ingredientes por los que suelen estar compuestos no suelen tener la misma calidad que los de un buen pan. Los panes que podrán conservarse durante más tiempo, son los elaborados por algún tipo de grasa, mantequilla o aceite.

No comerlo caliente

Es recomendable dejar enfriar el pan recién hecho antes de servirlo. La mejor manera de hacerlo sería dejándolo al aire hasta que el pan baje de temperatura. El calor lo que hace es dejarlo correoso debido a la humedad que el pan experimenta.

Servirlo poco a poco

Muchas veces lo que hacemos es cortar todo el pan y servir los trozos en una bandeja o panera. Lo único que conseguimos con esto es contribuir a endurecer el pan, puesto que en el caso de que sobre, al estar cortado entero los trozos se secarán mucho más rapido. Por ello, la clave está en ir cortando el pan en su medida justa y según se vaya necesitando.

Elegir un buen lugar de almacenamiento

Las bolsas de tela o las de papel junto a las cajas de madera o las paneras, son los sitios idóneos donde conservar las sobras de nuestro pan. Estos materiales ayudan a que el pan respire y conserve la humedad que tiene en su interior, manteniéndolo fresco. Cabe destacar que el recurso tan extendido de las bolsas de plástico, favorece la aparición de moho y lo reblandece.

Poniendo un trozo de patata dentro de la bolsa donde vaya a introducirse el pan, se colaborará a que la textura crujiente del pan se rehidrate. La mejor manera de mantener el pan fresco una vez dentro de la bolsa, es manteniéndolo alejado del sol, en un lugar fresco y seco, a temperatura ambiente.

Por otro lado, el pan de molde permite ser guardado en la nevera, sin sacarlo de su bolsa. Esto hará que aguante más allá de su fecha de caducidad.

El pan artesanal sin embargo, conviene dejarlo al aire libre sin rebanar y apoyado sobre su parte cortada, en una tabla. Aunque esto no asegura que vaya a secarse más despacio porque dependerá de la temperatura ambiente a la que esté expuesto. No obstante, podría recurrirse a la opción de tapar el pan con un paño de cocina, para que éste dure más al aire libre.

Congelar el pan debidamente

Entero, troceado…Uno de los métodos más extendidos para la conservación del pan es el de la congelación. Siempre poniéndolo dentro de una bolsa de plástico cerrada herméticamente o envolviéndolo en papel de aluminio. Debemos saber, que aunque el pan sea un producto que aguanta muy bien la refrigeración, una vez se descongele será imposible volver a congelarlo.

Asimismo, es aconsejable que si van a congelarse panes de distintos días, se indique en una nota la fecha de cada uno de ellos, para ir consumiéndolos por orden de congelación.

La manera de descongelarlo sería posarlo al aire libre y no utilizar el microondas. Aunque podría utilizarse únicamente si se corriera mucha prisa. Aun así, sólo sería recomendable meter el pan unos segundos, siempre envuelto en papel de cocina y una vez fuera, dejarlo en reposo.

Fijarse en el tamaño

Cuanta más superficie tenga la corteza de un pan, menos tiempo tardará en quedarse seco. Todo lo contrario pasa con el pan de hogaza, también conocido como pan de pueblo. Al tener una corteza más gruesa pero en menos superficie, la miga del pan está protegida durante más tiempo. Por eso, este tipo de pan se preserva mucho mejor.

Alternativas a tener en cuenta

En el caso de que no hayamos seguido ninguna de las indicaciones anteriores, dando como resultado un pan duro e imposible de masticar, existen dos opciones:

1- Humedecerlo: Si se humedece la corteza ligeramente y se mete al horno a unos 70ºC durante unos minutos, el pan estará listo para consumir.

2- Tostarlo: En el caso de que el pan resulte demasiado duro, podría emplearse para elaborar algunas tostadas.

Pistas para saber si estás comiendo realmente pan artesano

¿Cómo sabemos si lo que nos están ofreciendo es de calidad?

De trigo, de centeno, chapata, baguette,.. Nunca una simple combinación de tres ingredientes -harina, sal y agua- había dado para tanto. Y es que este elemento tan básico como es el pan y que durante tanto tiempo ha estado acompañándonos a la mesa, ha ido dejando un sinfín de variedades en nuestras panaderías y en cada vez más puntos de venta, desde supermercados a gasolineras. Pero, ¿cómo distinguir un buen pan artesano?

El problema que existe hoy en día son las copias baratas del pan artesanal, independientemente de dónde las compremos. Es decir, panes que son producidos y alterados con una gran cantidad de aditivos, derivando en lo que conocemos como pan industrial o precongelado.

Lo que en un principio fue creado para producir más a menor coste, ha acabado convirtiéndose en el enemigo más directo de los panaderos clásicos. Así, de los más de 165.000 puntos de venta de pan que tiene España -contando supermercados, gasolineras, panaderías, etc.- tan sólo el 25% continúa vendiendo pan tradicional.

Algo estamos haciendo mal

En países como Francia es tal el valor que le conceden al pan, que está prohibido que una empresa que no venda este producto 100% artesanal se defina como panadería.

Iban Yarza, panadero casero y divulgador del pan explica que «España es un país de pan, de cereales, pero se ha perdido mucho en cultura y aprecio del buen pan, igual que ha sucedido con otros alimentos, como la leche o los tomates; no hay más que ver la mayoría de la leche o los tomates que se compran».

De hecho, ni las panaderías se esfuerzan por cambiar estos hábitos. «El 80% hace el mismo pan que se vende en el supermercado o la gasolinera. Con la misma harina y los mismos mejorantes», afirma Yarza.

¿Cómo distinguir un pan de calidad?

Según los expertos, las pistas para saber si verdaderamente estamos ante un pan artesano, realizado a la manera tradicional, no son demasiado complicadas, simplemente hay que atender a lo que nos dicen nuestros sentidos:

Olor: el pan debe oler -y por supuesto saber- a cereales, es la base para descubrir que se ha utilizado materia prima de calidad

Sabor: el del pan industrial suele ser mucho más insípido

Aspecto: el industrial tiene poca corteza y la miga que compone su interior es uniforme. Además, suele presentar un color blanquecino

Peso: el pan artesano pesa más, mientras que el industrial es más ligero y además suele servirse caliente para que pensemos que está recién horneado

Corteza: el pan artesano presenta una corteza claramente más crujiente, variando de un color naranja claro a dorado oscuro y presentando algunas partes más oscuras, indicativo de que han estado expuestas al calor.

Miga: En el caso de panes artesanales tiende a ser más irregular, suave y húmeda. Los panes industriales se componen de una miga más uniforme, sin irregularidades

En definitiva, teniendo en cuenta tres elementos como el color, el interior y el crujiente, podremos saber si lo que nos están vendiendo es un buen pan elaborado artesanalmente, o por el contrario, uno precocinado.

Publicado en Pan. Etiquetado

Remedios naturales para eliminar las verrugas

 

Los remedios que siguen parecen pura magia: son indoloros, eficaces y no hace falta recurrir a ningún producto químico, por lo que pueden usarse tanto en niños como en adultos.

Ajo

Aplique sobre la verruga una cataplasma hecha a base de ajo machacado, y para que no se mueva de su sitio, utilice venda y esparadrapo. Repita la operación cada día hasta que la verruga desaparezca. Primero verá que va secándose y volviéndose negra hasta finalmente caerse.

Aloe vera

El aloe vera es una planta con múltiples propiedades dermatológicas, también útil para acabar con las verrugas. Para ello, aplique gel de aloe vera fresco (es decir, el que se obtiene directamente de la planta) sobre la verruga. El gel es la pulpa transparente que sale al cortar las hojas de una planta de aloe vera de unos tres años de edad, que es cuando las hojas miden unos 50 cm.

Arcilla verde

Debe colocar directamente sobre la verruga arcilla verde y dejarlo secar hasta que esté bien seco (lo que puede durar hasta 30 minutos). Cuando esto ocurra, lave bien la zona para eliminar toda la arcilla y aplique sobre la verruga unas gotas de árbol de té. No tapar.

Berenjena

Se trata de cortar un trocito de berenjena del tamaño de la verruga y, por la noche antes de acostarse, sujetarlo sobre ella con un trozo de esparadrapo. La operación debe repetirse durante varias noches, tras las cuales la verruga se va oscureciendo, hasta que muere por completo y se despega.

Una variante más conocida de este tratamiento consiste en utilizar el tallo verde de la berenjena, que es la parte que la mantiene unida a la planta. Sólo hace falta cortarlo con un cuchillo muy afilado para separarlo. Después, sujetándolo por el rabito, hay que frotarlo contra la verruga durante medio minuto. Se debe repetir la operación cuatro días seguidos. Si el tallo verde se seca, tírelo y utilice otro más fresco.

Celidonia

Los buenos herbolarios recogen la celidonia cuando se encuentra en plena floración (al final de la primavera o en verano, dependiendo del clima). En ese momento está llena de su famoso jugo amarillo, que tiene un olor nauseabundo pero unas propiedades milagrosas. La celidonia silvestre se puede encontrar en los países de clima templado por debajo de los 1.000 m en matorrales, setos y viejos muros a la sombra, en lugares húmedos y descuidados.

Para utilizarla para tratar las verrugas, deben cortarse las raíces en trocitos muy finos y dejarlas macerar en vinagre de sidra en un lugar fresco durante diez días. La mezcla resultante se debe aplicar 3 veces al día sobre la verruga con la ayuda de un pincel, y después hay dejar que se seque. No es necesario tapar la verruga. Repita esta operación hasta que la verruga desaparezca. La mezcla se conserva bien en un lugar fresco.

Hay personas que han conseguido resultados satisfactorios utilizando tintura madre de celidonia, disponible en farmacias.

Corteza de cerdo

He aquí un remedio de origen animal que también funciona y es igualmente sencillo e indoloro. Se trata de frotar las verrugas a diario y a conciencia con un trozo de corteza de cerdo. Entre aplicación y aplicación es necesario guardar la corteza en papel de aluminio.

Limón

Tome un limón ecológico. Retire la corteza, córtela en trocitos y déjela macerar en vinagre blanco durante 2 días.

Antes de acostarse, coloque trozos de corteza sobre la verruga y utilice venda y esparadrapo para que no se muevan. Al levantarse, retire el vendaje y lave y seque la verruga. Empape un algodón con tintura madre de tuya y aplíquelo sobre la verruga. Utilice un esparadrapo para sujetar el algodón durante todo el día. Repita estos dos pasos hasta que la verruga desaparezca.

La tintura madre de tuya se obtiene mediante la maceración en un lugar apartado de la luz de brotes primaverales de Thuya occidentalis (un arbusto que crece sobre todo en Canadá) en 10 unidades de alcohol.

Una variante es utilizar aceite esencial de limón, aplicándolo directamente sobre la verruga y dejando secar al aire, hasta que la verruga se seque del todo y se caiga.

Patata

Corte un trocito de patata cruda y aplíquelo sobre la verruga durante unos minutos por la mañana y por la tarde con el fin de humedecerla.

Repita esta operación con un trozo de patata diferente cada vez hasta que la verruga desaparezca. Este remedio es eficaz gracias a la fécula que contiene la patata.

Sauce

El sauce es otro remedio al que lleva recurriéndose siglos para tratar las verrugas. Hay dos formas de hacerlo, mediante las hojas o bien con la corteza.

Con las hojas, se trata de frotar una hoja de sauce sobre la verruga tres veces al día (con cuidado de proteger la piel sana que se encuentra alrededor).

Si va a utilizar la corteza, hay que colocar la parte interior (es decir, la parte húmeda, no la externa), manteniéndola pegada a la verruga durante todo el día con un esparadrapo. Debe cambiarse por un trozo nuevo de corteza todos los días. Una semana después, aproximadamente, la verruga habrá desaparecido.

Además, en los herbolarios pueden encontrarse extractos de sauce que también pueden aplicarse directamente sobre la verruga con el mismo fin.

Savia de higuera

Al cortar un higo de una higuera o alguna ramita sale un líquido blanco viscoso, muy eficaz para eliminar verrugas. Debe utilizarse según sale de la higuera, fresco, y aplicarse directamente sobre la verruga, dejándolo actuar sin tapar todo el tiempo que sea posible. Esté método es más eficaz cuando los higos están aún verdes.

Los gigantes de la energía en España podrían haberse aliado con influyentes políticos intercambiando tratos de favor

 

La Fiscalía Anticorrupción ha archivado la causa abierta para investigar si los gigantes de la energía en España podrían haberse aliado con influyentes políticos intercambiando tratos de favor, pero ahora podemos forzar la reapertura del caso si contraatacamos con una nueva avalancha de presión ciudadana.La denuncia inicial impulsada por la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético y Avaaz en 2014 dio en el clavo y la Fiscalía comenzó a llamar a ex-altos cargos, centrándose en determinar si el PSOE había “perdonado” hasta 3.400 millones de euros cobrados de más en nuestros recibos de la luz. Hace pocos días, la Audiencia determinó que no había indicio de delito pero, ahora, unos informes filtrados por El País demostrarían que el gobierno del PSOE sí sabía cómo conseguir la devolución de esos fondos y, sin embargo, permitió que expirara el plazo.Nuestra campaña ya ha conseguido lo más difícil: que la Fiscalía comience a investigar. Demos un paso más. La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético está a punto de solicitar que la Fiscalía Anticorrupción reabra la investigación, pero para conseguirlo es fundamental que sientan un apoyo ciudadano masivo. Firma la petición y muévela:

http://www.avaaz.org/es/apuesta_por_las_renovables_f_b/?bSQzXdb&v=51184

Nuestra petición ya ha provocado la citación de tres Abogados del Estado y un Ex-Director General de Energía para aclarar si, entre 2007 y 2010, el gobierno del PSOE perdonó a las eléctricas 3.400 millones de euros de dinero de los consumidores.

Sorprendentemente, el actual gobierno del PP no ha utilizado el caso para arremeter contra el anterior. Posiblemente, porque el derecho a exigir la devolución podría, según reiterada jurisprudencia de la Audiencia Nacional, no haber prescrito hasta julio de 2014.  

De confirmarse que los gobiernos del PSOE y del PP no han utilizado todos los mecanismos a su disposición para reclamar los 3.400 millones de euros, se trataría de una de las mayores estafas de dinero público de la historia de nuestro país. Firma la petición y compártela con todos tus conocidos: ¡lleguemos hasta el fondo de este asunto!

http://www.avaaz.org/es/apuesta_por_las_renovables_f_b/?bSQzXdb&v=51184

El equipo de Avaaz con la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético

Más información:

Lee el texto íntegro de la denuncia original (Plataforma por un Nuevo Modelo Energético)
http://avaazimages.s3.amazonaws.com/Texto_integro_de_la_denuncia.pdf

Lee el texto íntegro de la ampliación de la denuncia (Plataforma por un Nuevo Modelo Energético)
https://avaazmedia.s3.amazonaws.com/20130703%20Ampliaci%C3%B3n%20Denuncia%20fiscalia%20anticorrupcio…

Lee el texto íntegro en el que se solicita la reapertura de la causa (Plataforma por un Nuevo Modelo Energético)
https://avaazmedia.s3.amazonaws.com/Solicituddere-aperturadelacausa.pdf

Revisa cómo nuestra denuncia forzó una investigación inicial — La Fiscalía investiga a Industria por perdonar 3.000 millones a eléctricas (El País)
http://economia.elpais.com/economia/2014/11/15/actualidad/1416071455_967695.html

La fiscalía no ve delito en el perdón de 3.000 millones a las eléctricas (El País)
http://economia.elpais.com/economia/2014/12/17/actualidad/1418840272_315758.html

Una sopa “mágica” contra los virus

No escatimar en hierbas y especias en la cocina es una forma sencilla de reforzar nuestro sistema inmunitario.

África, el Caribe, América, China, Tailandia, India, los países árabes, Europa del Este, del Oeste o del Sur… allá donde vayamos, las civilizaciones del mundo entero han hecho desde siempre un gran uso de las especias, y todo por una buena razón.

Las hierbas y especias son una forma sencilla y accesible a todos los bolsillos de darle buen sabor a la comida, al mismo tiempo que se incrementan las cualidades nutricionales y terapéuticas de los alimentos.

En concreto, el ajo es valorado en la mayoría de las civilizaciones por sus propiedades curativas, sobre todo contra las enfermedades infecciosas como el resfriado y la gripe.

Esto se debe posiblemente a sus efectos estimulantes del sistema inmunitario. El ajo fresco es un poderoso agente antibacteriano, antivírico y antifúngico.

La penicilina rusa

El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativa, se conoce históricamente por su capacidad para combatir los virus y las bacterias. Los antiguos egipcios recomendaban el ajo para tratar 22 enfermedades. Según un papiro del año 1500 a.C., los obreros que construían las pirámides lo consumían para aumentar su resistencia y estar sanos.

A partir de la Edad Media se utilizó para curar las heridas. Se machacaba o cortaba en láminas muy finas y después se aplicaba directamente sobre las heridas para impedir que se extendiera la infección.

En 1858 Louis Pasteur ya puso de manifiesto que se podía matar a las bacterias rociándolas con jugo de ajo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los rusos hicieron gran uso de un preparado a base de ajo en los campos de batalla, hasta tal punto que los aliados lo bautizaron con el nombre de “penicilina rusa”.

Si quiere probar la eficacia de un remedio natural, aquí tiene la auténtica fórmula de la “penicilina rusa”. Para elaborarla, tome dos pomelos, seis limones, dos cebollas y siete dientes de ajo.

Pele las cebollas y el ajo y córtelos en trocitos. Lave los pomelos y los limones sin pelarlos. Meta todo en una olla de acero inoxidable y añada dos litros de agua destilada. Llévelo a ebullición. A continuación baje el fuego y déjelo hervir 10 minutos. Añada media cucharita de pimienta de Cayena en los primeros 3 minutos de cocción. Filtre la mezcla y beba un vaso de este preparado entre 3 y 4 veces al día o según la necesidad. Se recomienda tomarlo en caso de resfriado, alergia, sinusitis o infecciones menores. Este preparado se puede conservar durante 3 semanas en la nevera en un recipiente cerrado.

El ajo en la temporada de resfriados y gripe

Las enciclopedias de medicina natural atribuyen al ajo una gran cantidad de propiedades terapéuticas. ¡Se han identificado más de 150! El consumo habitual de ajo podría:

  • ser eficaz contra las bacterias resistentes a los antibióticos.
  • reducir el riesgo de enfermedades del corazón, entre ellas los infartos o accidentes cerebrovasculares.
  • normalizar la presión sanguínea y el nivel de colesterol.
  • proteger contra varias formas de cáncer, entre ellas los tumores cerebrales, el cáncer de pulmón y el de próstata.
  • reducir el riesgo de osteoartritis.

Se cree que gran parte del efecto terapéutico del ajo procede de sus compuestos sulfurados, como la alicina, que le aporta su característico olor. Pero el ajo contiene también oligosacáridos, proteínas ricas en arginina, selenio y flavonoides. (1)

En junio de 2011, investigadores en nutrición de la Universidad de Florida constataron que comer ajo podía aumentar el número de linfocitos T en la sangre, unas células inmunitarias que desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus.

Los farmacólogos de la Universidad de California confirmaron que la alicina tenía efectos antiinfecciosos.

Un estudio australiano realizado con 80 pacientes, publicado en enero de 2013 en la revista médica European Journal of Clinical Nutrition, reveló que una alimentación rica en ajo puede reducir la presión arterial.

Por último, los estudios han demostrado que cuando el cuerpo digiere la alicina produce ácido sulfénico, un compuesto que reacciona con los radicales libres peligrosos. Se trata por tanto de un excelente alimento antienvejecimiento.

Mejor ajo fresco

Los dientes de ajo fresco tienen que romperse o cortarse muy finos para liberar el máximo posible de alinasa. Se trata de una enzima que cataliza la formación de alicina. La alicina, a su vez, formará distintos compuestos organosulfurados. Para “activar” las propiedades medicinales del ajo hace falta entonces romper el diente antes de ingerirlo, a menos que se tenga un extractor de jugo para añadirlo a nuestros zumos de verduras frescos.

Normalmente con uno o dos dientes de ajo medianos es suficiente, y la mayoría de la gente los tolera. La alicina se destruye al cabo de una hora de haber sido liberada, por lo que el ajo en cápsulas, así como el ajo seco o en polvo, no son tan interesantes.

Así que para reforzar el sistema inmunitario en plena temporada de gripe y resfriados le voy a enseñar una buena receta:

La receta de la sopa de ajo contra los virus

Para cuatro personas:

  • 26 dientes de ajo sin pelar y 26 pelados
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 2 nueces grandes de mantequilla (unos 60 g)
  • media cucharilla de pimienta de Cayena en polvo
  • 70 gramos de jengibre fresco
  • tomillo fresco
  • 300 gramos de cebollas
  • 100 ml de leche de coco
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 4 gajos de limón

Precaliente el horno a 175º. Coloque los 26 dientes de ajo sin pelar en un platito de cristal. Añada 2 cucharadas soperas de aceite de oliva, espolvoree flor de sal y mézclelo todo para que queden bien cubiertos. Tape el recipiente herméticamente con papel de horno y cocine hasta que el ajo esté dorado y tierno, lo que requerirá unos 45 minutos. Deje enfriar. Apriete los dientes de ajos entre los dedos para pelarlos y colóquelos en un cuenco pequeño.

Derrita la mantequilla en una olla grande a fuego medio-alto. Añada las cebollas, el tomillo, el jengibre, la pimienta de Cayena en polvo y deje que se haga unos 6 minutos, hasta que las cebollas estén transparentes. Añada el ajo asado y los 26 dientes de ajo crudo y cocine 3 minutos. Añada el caldo de verduras, tape la olla y déjelo hervir hasta que el ajo esté blando, es decir, unos 20 minutos. Mézclelo todo con la batidora o el pasapurés hasta que tenga una consistencia uniforme. Vuelva a verter la sopa en la olla, añada la leche de coco y déjelo hervir. Añada sal de mar y pimienta al gusto.

Exprima el jugo de 1 cuarto de limón en cada bol y listo para servir.

Se puede preparar con un día de antelación. Para ello, tápelo y guárdelo en la nevera, y cuando vaya a servirlo caliéntelo a fuego medio removiendo de vez en cuando.

¿Cuándo hay que llamar al médico?

Por lo general, cuando se tiene un resfriado no hace falta tomar ningún medicamento. Descanse, abríguese, duerma, evite el azúcar, bébase un caldo y un cuenco de sopa de ajo y tome vitamina D (5000 UI al día) para reanimar a su sistema inmunitario. Se curará en unos días y reducirá de forma significativa el riesgo de ponerse malo de nuevo.

Sin embargo, no confunda el resfriado con la gripe.

El resfriado se traduce en dolor de garganta, una tos ligera con algunas expectoraciones (esputos), mucosidad nasal… y un poco de mal humor del enfermo.

Pero la gripe, la de verdad, ¡no tiene nada que ver! Uno se siente tan mal que piensa que no va a volver a encontrarse bien en la vida. En cama, con una fiebre de caballo (39-40ºC), tos seca y cavernosa, dolor muscular, cansancio extremo… Y por desgracia a veces hay razón para estar preocupados, porque la gripe pone en peligro a personas en situación de riesgo: ancianos, niños, enfermos crónicos o aquellos que tienen un sistema inmunitario débil.

En los casos de resfriados graves, uno puede plantearse cogerse un día libre en el trabajo para curarse del todo. Un día y dos noches dormitando, abrigado bajo el edredón, acelerarán su recuperación y se sentirá como nuevo al volver al trabajo. Pero la cuestión queda totalmente fuera de lugar si se tiene una gripe de verdad. Sólo los compañeros de oficina malpensados o aquellos que no han tenido nunca la gripe pensarán que se queda en cama por gusto. Con la gripe usted no tiene más remedio que quedarse acostado y, a pesar de todos los cuidados, necesitará pasar entre una semana y quince días convaleciente para recuperar su estado normal.

Entonces, ¿cuándo hay que llamar al médico?

Las sinusitis, las infecciones de oído y las de pulmón, como la bronquitis y la neumonía, pueden tener un origen bacteriano y deben ser tratadas entonces con antibióticos (o, por supuesto, con sus alternativas naturales). Si presenta alguno de los siguientes síntomas durante su “resfriado”, tómeselo como una señal de una posible infección bacteriana, por lo que deberá llamar al médico:

  • más de 39ºC de fiebre, durante varios días seguidos.
  • dolor de oídos.
  • dolor alrededor de los ojos.
  • mucosidades nasales de color verde y amarillo.
  • dificultades respiratorias.
  • tos persistente con expectoraciones verdes y amarillas.