Selección de recetas deliciosas

Existe una enorme selección de recetas deliciosas y sanas: sopas frías, crudités acompañadas de salsas aliñadas con hierbas y especias, canapés (como la tosta de pastel de pescado), tapenade (pasta de aceitunas), hummus (puré de garbanzos), caviar de berenjena, pescado azul, huevas de pescado, aceitunas de todo tipo, dados de queso de oveja (feta), brochetas de tomate cherry, mozzarella y albahaca, huevos mimosa (cortados en cuatro)… las posibilidades son infinitas.

Si no deja que el aperitivo se prolongue demasiado, podrá sentarse a la mesa después y enlazar directamente con el plato principal. A todo el mundo le encantará su original aperitivo y, conscientemente o no, será un alivio no tener el estómago lleno de patatas fritas y cacahuetes.

Simplemente elija las dos o tres ideas que más le gusten de la siguiente lista y déjelas preparadas con antelación en bandejas.

Cuando lleguen sus invitados, tan sólo tendrá que servir el aperitivo enseguida para que cada uno tenga tiempo suficiente para comer sin llegar a saturarse.

Vasitos

Esta técnica consiste en servir tapas en vasos pequeñitos con el fin de sorprender jugando con los sabores (dulce, salado), las texturas, las capas y los colores (rojo chillón por debajo, verde oscuro por encima).

  • Vasito de salmón ahumado, rábano y ricota

Mezcle la ricota, el queso blanco y el rábano y rectifique el aliño al gusto. Prepare los vasitos con esta mezcla, coloque unos dados de salmón ahumado encima y espere al último momento para espolvorearlos con eneldo.

  • Vastito de tartar de gambas, aguacate y pomelo

Prepare una emulsión con aceite de oliva y zumo de limón, y sazone. Añada la carne de dos pomelos, las gambas cocidas, dos aguacates y un pepino, todo ello cortado en dados. A la hora de servir, añada cilantro, coloque el tartar en vasitos y ponga encima huevas de trucha.

Cremas frías

Es la mejor forma de sorprender a los invitados con un plato en el fondo normal y corriente.

  • Crema de calabaza

En una cazuela con aceite de oliva dore dos cebollas y dos dientes de ajo. Añada una calabaza cortada en dados para que se vaya ablandando.

Añada caldo de verduras, cubra con agua y déjelo hervir a fuego lento durante veinte minutos.

Añada una buena cucharada de nata, pimienta y sal. Mézclelo todo y déjelo enfriar en los cuenquitos que vaya a utilizar. Coloque una pizca de albahaca encima antes de servir.

Con antelación, hornee durante 10 minutos una bandeja en la que haya colocado pequeños montones de parmesano rallado. Las virutas de queso se fundirán y al endurecerse formarán una especie de tejas crujientes que servirán como complemento a la crema de calabaza.

  • Crema de calabacín

Siga la receta anterior sustituyendo la calabaza por calabacines.

  • Gazpacho

Triture un kilo de tomates maduros, un pepino, un pimiento, una cebolla fresca y ajo. No escatime en aceite de oliva, vinagre y sal. Para terminar, añada por encima un picadito de cebolla, tomate, pimiento y pepino.

Pasteles salados

Los pasteles son un plato clásico que procede de la Edad Media. Tienen la ventaja de que aguantan mucho tiempo.

  • Pastel de salmón y brócoli

Frote un filete de salmón crudo con sal, déjelo reposar; limpie después la sal y corte el salmón en dados.

Ponga a cocer un brócoli entero, retire del fuego algunas ramas a medio cocer y resérvelas. Cuando acabe de cocerse, mezcle el brócoli cocido con yogur cremoso, sal, pimienta y nuez moscada.

Diluya gelatina en este preparado cremoso y coloque la mezcla en un molde de terrina. Cuando lo haya cubierto hasta la mitad, espere a que la gelatina coja cuerpo para dejar encima las ramitas de brócoli y los dados de salmón. Después vierta encima el resto del preparado cremoso. Guarde el pastel en la nevera para que se solidifique antes de servir acompañado de una vinagreta de chalotas.

Brochetas

La principal ventaja de las brochetas es que se pueden comer con los dedos.

  • Brochetas de pollo con salsa satay

Corte el pollo en trocitos y déjelo marinar en una mezcla a base de soja, miel, ajo, jengibre fresco, pimentón y limón.

Inserte el pollo marinado en pinchos y cocínelos al horno. Para la salsa satay, mezcle cacahuetes con un poco de aceite de cacahuete, añadiendo poco a poco la salsa para marinar que ha sobrado hasta obtener una consistencia cremosa.

Tapenade, hummus y caviar de berenjenas

Las sabrosas especialidades mediterráneas siguen estando consideradas como lo mejor de lo mejor, a juzgar por sus altos precios cuando se compran ya hechas en el supermercado. Pero la tapenade se prepara en realidad en menos de dos minutos, así que quedará muy bien con sus invitados con muy poco esfuerzo.

  • Tapenade

Prepare una mezcla con aceitunas negras (o verdes), alcaparras, zumo de limón, ajo, parmesano, pimienta, sal… ¡y listo!

  • Hummus

Mezcle un bote de garbanzos sin su jugo, unos dientes de ajo, zumo de limón, tahina (pasta hecha de semillas de sésamo molidas), aceite de oliva y pimentón. Eche un poco de sal y pimienta y sírvalo con perejil.

Como novedad, utilice palitos de zanahoria y pepino crudos para mojar en el hummus en lugar de pan de pita.

  • Caviar de berenjenas

Ase dos berenjenas enteras al horno. Pélelas después y mézclelas con ajo, zumo de limón y aceite de oliva. Alíñelas y sírvalas acompañadas de una pizca de perejil

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Calabacines rellenos de atún

La historia del cordon bleu

Un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Mississippi, en Estados Unidos, y publicado por The American Journal of Medicine, ha revelado lo que hay en realidad dentro de los nuggets de pollo (esas bolitas de pollo rebozadas) que venden las cadenas de comida rápida. Pues bien, el resultado del análisis de la investigación capitaneada por Richard D. DeShazo es el siguiente: la carne de pollo (los músculos) no es el componente principal de estas delicias. Al contrario, tienen entre un 50 y un 60% de grasa, nervios, huesos, venas, tejidos conjuntivos y cartílagos.

Hay algo mucho peor que los nuggets, y es la historia del cordon bleu, ese plato de origen francés cuya versión española es el sanjacobo, y del que hay variantes, como el cachopo de la cocina asturiana.

Os voy a contar una bonita historia, aunque algo triste.

Sucedió hace mucho tiempo, mucho antes de la invención de los congelados y del horno microondas.

En aquella época, no había ni pizzas envueltas en celofán ni lasañas en bandeja. Las personas todavía no comían con cubiertos de plástico ni en platos de papel. Iban al mercado a comprar productos frescos. En casa, utilizaban cocinas a gas y comían todos juntos sentados alrededor de la mesa.

De eso hace mucho tiempo, en una época en la que ni siquiera existían los refrescos y los niños bebían agua.

En Francia, la persona que mejor cocinaba recibía el apodo de cordon bleu. Esta simpática expresión hacía referencia a la cinta azul que llevaban aquellas personas distinguidas con la Orden del Caballero del Espíritu Santo, la más alta distinción de la monarquía, creada por Enrique III. Esta Orden era conocida por sus lujosos banquetes (a los que puso fin la Revolución francesa), pero aún después el nombre cordon bleu siguió utilizándose para designar la excelencia en la cocina. Por aquel entonces, en francés la cinta se llamaba “cordon” y de ahí procede la expresión cordon bleu (cinta azul).

Un día, uno de esos cocineros excepcionales inventó un medio particularmente delicioso de preparar los escalopes de ternera.

Un escalope es un filete fino de carne, que normalmente se reboza con mantequilla y pan rallado para que quede crujiente. Los mejores escalopes son los de ternera, que también son los más caros, ya que la ternera es una carne tierna y sabrosa, muy apreciada.

En lugar de preparar los escalopes directamente en la sartén, como de costumbre, el cocinero tuvo la idea de cubrirlos con una loncha de suculento jamón y un delicioso queso procedente de los Alpes suizos, el gruyer. A continuación, los dobló por la mitad, los rebozó en pan rallado y los frió en mantequilla, con sal y pimienta. Los sirvió acompañados de una salsa de crema de leche, chalotas y vino blanco.

Como podréis imaginar, el resultado fue exquisito: la carne tierna del escalope de ternera se deshacía, y esa sensación se veía aumentada por el queso gruyer. El jamón templado potenciaba el sabor y le daba carácter. Los comensales quedaron encantados. En memoria de este cocinero, que era un cordon bleu, la receta fue bautizada como “escalopes cordon bleu” y se convirtió en un plato tradicional francés que se servía en las grandes ocasiones.

Llegó un día en el que a alguien se le ocurrió preparar directamente los escalopes cordon bleu en las fábricas. El éxito fue inmediato: se dieron cuenta de que se trataba de un plato ideal para dar de comer fácilmente a gran cantidad de gente. El cocinero sólo tenía que abrir el paquete, echar los cordon bleu al fuego y, hala, listo. Corría la década de los 80.

Los escalopes cordon bleu, poco habituales hasta esa época, se convirtieron en un plato básico en los comedores escolares y en los menús baratos de los restaurantes, no sólo de Francia, sino casi del mundo entero.

“¿Baratos? ¿Cómo puede ser?”

Pues muy sencillo: la ternera fue sustituida por pollo, luego por pavo y, finalmente, por una pasta hecha a base de carne de todo tipo, muchísimo más barata. Se sustituyó el gruyer, como en la cheeseburger de las cadenas de hamburgueserías, por un líquido pegajoso que recuerda al queso fundido. El jamón fue sustituido también por pavo, cocido con aromas y colorantes que recuerdan al sabor del jamón. Costaba darse cuenta, porque por fuera los cordon bleu seguían teniendo prácticamente la misma apariencia. Y para que la gente tuviera la impresión de estar comiendo algo consistente, los cordon bleu se recubrieron con un pan rallado blando y aceitoso, cada vez más espeso.

Hoy en día, ya no hay ni que poner la sartén al fuego para prepararlos, ya que se pueden calentar directamente en el microondas.

Y para consumirlos basta con no pensar en lo que se ingiere, por ejemplo, viendo el fútbol por la tele mientras se comen.

En cuanto a los niños, la mayoría comen hoy en día cordon bleu, sanjacobos, nuggets y todo tipo de variantes industriales desde bien pequeños y no tienen ni la más remota idea de cómo era el plato antes, así que no ven ningún motivo por el que apenarse».

Una publicidad curiosa

«Listos en 10 minutos al horno, ¡los cordon bleu de XXX son los cómplices de las mamás!»

Esta frase, de gramática dudosa en su versión original francesa, aparece en la publicidad de los cordon bleu de una popular marca francesa.

“¡Cómplices de las mamás!”. Con esta mención a la complicidad el fabricante pretende transmitir a las mamás que está de su lado para la buena alimentación de sus hijos. Pero realmente, ¿no es al revés y está haciendo a las mamás cómplices del fabricante dándoles a sus hijos una imitación industrial del cordon bleu que ni tiene ternera, ni gruyer, ni jamón? Da que pensar…

CALABACINES RELLENOS DE CUSCÚS

Ingredientes

4
calabacines
1 cucharada
mostaza
1 cucharada
vinagre de manzana
3
aceite de oliva
1/2
cebolla roja
1
pimiento amarillo
1
tomate
125 G
cuscús

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Elaboración:

Paso 1

Cocer el cuscús siguiendo las indicaciones de la caja y reservar. Partir los calabacines longitudinalmente y cocer al vapor durante 10 minutos. Sacar la pulpa con ayuda de unacuchara, trocearla y mezclarla con el cuscús. Sazonar

Paso 2

Lavar y picar finamente el tomate, el pimiento y la cebolla. Incorporar estos ingredientes al cuscús.

Paso 3

Poner en un cuenco el aceite, el vinagre, la mostaza y mezclar con la albahaca picada. Regar el cuscús con este aliño y rellenar los calabacines. Servir.

PASTEL DE CALABACÍN CON GAMBAS

Receta de Pastel de calabacín con gambas

Ingredientes

4
calabacines
sofrito de cebolla
250 gr.
de gambas peladas
200 cc.
de nata líquida
80 gr.
de miga de pan
4
huevos
harina 1 cucharada
1/2 litro
de leche

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Elaboraciòn:

Precalentamos el horno a 170º.

Paso 2

En una sartén con el aceite salteamos el sofrito de cebolla. Cuando esté transparente, le añadimos los calabacines pelados y cortados en dados y dejamos cocer hasta que estén tiernos.

Paso 3

Por otro lado en un bol colocamos la nata y la miga de pan para que ésta se empape bien. Ponemos en otra sartén un chorrito de aceite, echamos las gambas peladas y sazonamos con una pizca de sal.

Paso 4

En el bol en el que tenemos la nata, añadimos el sofrito de calabacín escurrido, los huevos  y tritura. Vertemos la mezcla en un molde rectangular previamente engrasado, espolvoreamos con pan rallado y añadimos las gambas por encima.

Paso 5

Cocemos en el horno precalentado durante unos 40 minutos al baño María. Servimos frío o caliente, regado con salsa  bechamel.

 

Ingredientes

1 Kg
de calabacines
2
Cebollas picadas
200 g
de Bacon en trocitos
1 Base
de masa hojaldre refrigerada
3
Huevos
1 Sobre
de queso rallado gratinar
200 ml
de nata líquida

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Elaboración:

Paso 1

Lava y corta los calabacines con piel en rodajas finas, fríelos en aceite con la cebollapicada y  Caldo de Verduras -30% de sal desmenuzada, cuando estén casi fritos añade el bacón en trocitos. Cuela y reserva los calabacines y el bacon.

Paso 2

Calienta el horno a 180º (arriba y abajo), engrasa un molde tipo tarta y cúbrelo con una masa. Pínchala con un tenedor y cubre con alguna legumbre seca para evitar que se deforme. Hornea durante 10 minutos.

Paso 3

En un bol, mezcla la nata, los huevos y el queso. Rectifica de sal al gusto.

Paso 4

Saca la masa quebrada del horno y quita las legumbres que han servido de peso. Coloca el calabacín y el bacon por encima de la masa y la mezcla de huevos, nata y queso. Vuelve a hornear durante 10 minutos a 180ºC (arriba y abajo). Cuando la quiche esté doradita, ya está lista.

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